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Aclowntratemps: El diario de trabajo de la compañía.
Literatura Propia: Escritos poéticos de mi puño y tecla.
Reflexiones sobre el Teatro: Pues eso.

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viernes, 23 de septiembre de 2011

Hoy he visto actuar a Juan. Como siempre, lo ha hecho de puta madre. Sobre el escenario brillaba como si la luz fuese de él a los focos. Tiene ese don.

Después de la función hemos hablado de lo de siempre; es difícil vender los espectáculos, hay que estar en perpetua alerta… ahora ya no tiene tiempo para seguir a la espectativa de ver lo que pasa. Necesita dejarse el teatro y ponerse a trabajar. Está en un colegio, como Elena desde hace un año, como hizo Carmen en su día, igual que Olga, Jesús, Miguel… todos aquellos a los que vi empezar y por quienes quise empezar a hacer lo que hago… yo empiezo y ellos terminan… y se lo dejan para trabajar porque esto no les da de comer… se lo dejan mientras yo estoy con medio pie en la línea de salida, con las rodillas flexionadas y los músculos tensos, a punto de impulsarme, de lanzarme contra el muro que formaron las piedras que me habéis lanzado todo este tiempo… y alarmados como hipócritas gritáis: “¿No ves que ellos no han podido? No te abras la cabeza. No corras por esa calle”. Y mi cabeza escucha, y se plantea mandar la orden de parar…

Pero mis rodilla siguen flexionadas y los músculos tensos, preparados para saltar en cuanto se escuche el disparo de salida; mis ojos miran fijamente el muro, y siento miedo, y la cabeza hace eco de vuestras voces hasta convertirlas en un clamor, y titubeo… suena el disparo allá lejos, en algún rincón de mis pensamientos, y en mí se hace el silencio. Dudo. Intento no salir. Intento no saber salir. Pero mis rodillas saben, y mis músculos, y mi cabeza, y mis ojos saben que si no corro esta carrera, si no llego a la base del muro, si no salto lo más arriba que pueda para sortearlo… saben que preferirán estar muertos a vivir recordando que no se atrevieron a intentarlo.

lunes, 8 de marzo de 2010

Este artículo fue escrito por Xavo Jiménez, actor y creador valenciano, como respuesta a las declaraciones de una politicucha de por aquí y publicado en el periódico regional Levante-EMV.
Lo transcribo en este blog para que llegue al resto del Estado y sepáis lo que padecemos en València:

"Hoy me he levantado y lo segundo que he hecho ha sido ver si Isabel Bonig había escrito una carta a los actores para pedir disculpas por sus declaraciones. «Los actores valencianos están mordiendo la mano que les da de comer».
¿Puede ser más retrógrada esta frase? ¿Quién da de comer a quién?
Es evidente que somos nosotros, los valencianos y valencianas, los que le damos de comer a ella. Los que pagamos impuestos para que ellos gestionen y no manden. Cuando a Bonig se le cambie de puesto, trepe o caiga, nosotros, los actores, seguiremos siendo actores, siempre.
Ese dinero no es suyo, señora, es nuestro. No sea funcionaria de la caridad partidista. Hay que ver el arte del trapo sucio, la genialidad de la política de guardería que utiliza esta señora. Achacar el pasado socialista del miembro de la AAPV Juli Disla a su interés político tras la lectura de un manifiesto que avala casi la totalidad de la profesión valenciana es lucirse en lo simple. ¿Acaso Bonig va a poner a trabajar a sus mercenarios en busca del pasado de todos los que votamos por dicho manifiesto? Yo, por si busca mi currículum, le diré que soy un valenciano antivalenciano que odia al valenciano que me llama antivalenciano por ser valenciano. Vergonya, cavallers, vergonya.
Dice también que nuestra desinformación es notoria. Que nuestra dotación es mayor que la de Castilla-La Mancha o que la de Andalucía. Que tenemos más espectadores. Por un lado nos comparan con Londres (Rita llegó a decir que el nuevo Mercado de Colón era el Covent Garden Londinense, ja, ja, ja, ji, jajjjjk....). Somos un referente en el mundo, somos el centro del mundo (también lo dijo Rita... y Carlos V). Cuando la comparación se torna en términos artísticos, la comparación es con Cuenca o Ciudad Real o Jaén.
Y el remate lo puso cuando soltó aquello de «no les vi ayer en la Gala de los Goya pidiéndole al presidente del Gobierno más inversiones para la Comunitat». No nos viste porque somos invisibles. Es un don que da el trabajar en esta tierra. En la que todos los proyectos de cualquier percal creativo mueren en el intento. No se maduran las cosas, se pierden al estilo «senyor pirotècnic...» Lo fácil es comprar al maestro eterno, a Valeri Guerguiev, Sara Papas, La Fura dels Baus o Lorin Maazel. Lo difícil es crear al maestro. Lo fácil es ir a lo fácil.
No estamos de brazos cruzados, como usted dijo. Trabajamos gratis. Cobrando de su Generositat, perdón, Generalitat con meses de retraso, empeñando empresas, anulando giras y rebajando sueldos hasta la risa. No nos tache de desfachatados, por favor. Confíen en nosotros, confíen en su gente. No se enfaden con nosotros, no nos manipulen, no nos callen, no nos manden, no nos odien, no nos pongan en una lista, no nos no. No nos compren. Véndannos."

Gracias Xavo, por tu lucidez.

martes, 2 de marzo de 2010

Nuestro amigo Spencer Tracy

Comentando una entrada del blog de Samu (la del 26 de Febrero de 2010), me ha venido a la cabeza como desarrollar una cita que me encanta, pero que pienso que dicha sin más induce a interpretaciones demasiado simplistas de la misma. La cita en cuestión nos la citó (valga la rebuznancia) Alejandro Jornet en clase y él se la atribuía a Spencer Tracy, quien a una pregunta sobre que virtudes debe tener un actor, respondió lo siguiente: "Para ser actor basta con llegar a la hora, saberse el texto y no tropezar con los muebles".
Como los más avispados de ustedes habrán deducido, ésta es la cita que quiero desarrollar.

Desde luego llegar a la hora es indispensable, no sólo como metodología de trabajo, sino como muestra de respeto a uno mismo, a los compañeros de trabajo y al arte escénico en su globalidad. Nuestro trabajo es muy serio. Llegar a la hora suele ser síntoma de un rigor en el trabajo. Ésta es bastante fácil de entender, y muy importante, sobretodo cuando implica la repetición de la palabra trabajo cinco veces en cinco líneas.

En lo saberse el texto es donde pueden generarse las confusiones. No debemos pensar que el texto se limita a las marcas de tinta que impregnan el papel que debe memorizar el actor. No. El texto hay que entenderlo como lo describe Eugenio Barba en "El Arte Secreto del Actor": etimológicamente, como "tejido". Lo que el actor debe saberse es su parte del tejido dramatúrgico (Texto con mayúsculas), que incluye la palabra escrita, por supuesto, pero también el como debe decirse, su prosodia, así como la partitura de movimientos o acciones que esta conlleva... pero no solamente su parte, sino también la de todos sus acompañantes en la escena, pues deben estar todos atentos a cualquier eventualidad y coordinarse para solucionarla. También forman parte del Texto las marcas que da el director y éstas deben estar en el ensayo siguiente, pues el trabajo de ese día partirá de ellas.
Si el actor, además de saberse el Texto, es capaz de crear Texto nuevo a partir de las palabras que le marca el autor o de las pautas del director, entonces estaremos hablando de grandes actores (especie escasa hoy en día), pero no despreciemos a quienes se "limitan" en venir a los ensayos con el Texto aprendido pues, en la profesión actual, pocos son capaces de semejante proeza.

La última virtud, la de no tropezar con los muebles, pienso que no se refiere en absoluto a esa parte del Texto relacionada con las acciones y la partitura de movimiento. Creo que habla más de un saber estar en escena y de tener lo que llamamos presencia. No se limita a no ser torpe, es algo más. Se trata de entender el espacio que estás habitando cuando subes a un escenario, y que en él rigen unas normas diferentes a las del estar cotidiano. De echo, en un escenario no se está, se es. Tal cosa al menos entiende el espectador: el actor es lo que se ve en escena, independientemente de lo que éste quiera mostrar.

No hay duda de que alguien como Spencer Tracy sabía lo que decía cuando dio aquella simple respuesta, pero hay que querer ser como Spencer Tracy para esforzarse en entenderla de verdad.

viernes, 19 de febrero de 2010

Que somos


Me llegó un correo electrónico que incluía esta imagen, y me pareció tan definitoria de la relación entre actores y público, que pienso que tenerla siempre presente nos ayudará a no olvidar quienes somos y para qué estamos aquí.
Si alguien sabe quien es el autor, que me lo diga, por favor, para que le informe y pueda decidir si me autoriza a dejarla colgada aquí.